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Fragmento 21 de agosto.

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Me he cansado ya de complicarme la vida. Dedo admitir que durante mucho tiempo disfruté sobrepensar en posibles resultados de acuerdo a mi árbol de decisiones. Disfruté mucho del caos clavado en mi mente como enredadera, incluso en algún punto de mi vida debí decir que amaba guiarme por el caos. Pero todo pasa... Ahora sólo disfruto la armonía de un lugar despejado y minimalista con un rico café paseando por mi boca. Disfruto de la ciudad sin tráfico y la luz de la luna que rara vez se deja ver, y quizás de tener la oportunidad de alguna caminata espontánea después de que el calor intenso baje y antes de la hora de la cena. Disfruto de leer un buen libro mientras lo sostengo con mi mano derecha retando la elasticidad de mis brazos. Me encanta estirarme mientras escribo. Me encanta estirarme mientras agradezco. Es como mi peculiar y quizás extraña representación del agradecimiento por la vida. Y tal vez una manera de recordarme que debo hacer ejercicio y no dejar de moverme. Ya no me in...

La belleza del silencio.

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 Contaré una pequeña historia que he callado cientos de veces cada que alguien agrede, atenta o huye del silencio. Hace un par de años, en medio de una noche triste y vacía, salí de casa alrededor de las 2 de la mañana; salí al parque que está frente a mi casa y caminé sin una dirección definida, hasta que en algún punto tan sólo me tiré sobre una de las duras bancas formadas de cemento situadas bajo la inclinación de luz proveniente de una lámpara mercurial, esta luz no venía sola, sino que se acompañaba y cruzaba con alguno que otro destello de la luna y un manto demasiado estrellado para estar en la ciudad. Recuerdo este momento porque sentí y escuché la alineación de mi columna vertebral como engranándose sobre el cemento de la banca. Miré hacia un costado y juro que podía ver ese suave movimiento del césped crecido provocado por el viento, recuerdo que volví a sorprenderme por la inusual aparición de tantas estrellas. Las palmas de mis manos tocaban la banca fresca, casi fría ...

Una anécdota cualquiera.

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Esta vez contaré una curiosa anécdota que ocurrió el día de ayer. Ayer fue domingo, un día en el que las familias normalmente se reúnen para ir algún lugar a comer fuera, ir al cine, tal vez o ambas.  Como dije anteriormente, actualmente tengo 36 años, por lo que es, si no obvio, sí bastante lógico que ya no viva con mis padres. Bueno, pues ayer tuve la fortuna de despertar tranquilamente en casa, y digo tranquilamente porque es ventaja despertar sin resaca después de tomar casi una botella de vino antes de dormir la noche anterior. Ayer pues, desperté tranquilamente y preparé pan tostado. Un desayuno bastante ligero en comparación con lo que suelo preparar un fin de semana. La razón fue que más tarde iría a comer con mi esposa y su mejor amiga. Ambas cumplieron años durante el mes de julio y yo estaba en deuda con ellas. Debido a algunas circunstancias de fuerza mayor que involucran a ambas, no había invitado a mi esposa a cenar la noche de su cumpleaños, y su mejor amiga me había...

Fragmento sobre mí.

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En un mundo tan amargo, de vez en cuando se necesita un poquito de dulzor. Entre tantas prisas y desesperación, pausar y tomar aire por la ventana no está de más. Tengo una vida bastante común. Tengo 36 años y trabajo alrededor de 60 horas semanales, pocas veces sobrepaso el las pseudo permitidas por la ley. Mi trabajo consiste básicamente en validar un montón de números, que si bien, no tiene la mayor complicación, si conlleva cierto nivel de detalle y algún grado superior de concentración. Tal vez, algo de presión, pero no pretendo sentirme especial porque sé que soy una millonésima o billonésima, o quién sabe qué parte de este sistema. Suelo no hablar con nadie, hasta que me dirigen la palabra. Suelo no interrumpir porque detesto que me interrumpan. Suelo no separarme de las hojas de cálculo más que para ir rápidamente al baño, rezando se encuentre disponible cuando al fin me decido a ir, generalmente mucho más tarde de lo debido, arriesgando mis intestinos y vejiga, actuando estúpi...

Lo que tenía que pasar.

Ya hace tiempo he dejado este blog porque me parecía que debía guardar un luto tras el término de una relación muy larga pues en parte fue inspiración de muchas de las cosas que aquí he escrito. Porque me sentía culpable, y porque temía que viera mis escritos y se sintiera mal. Pero ahora veo que es mi blog y que nuestras vidas deben avanzar. Y esta es la última ocasión en que le menciono... Esto lo comparto, porque puede que exista alguien a quien le suceda algo similar. Además creo que ahora me toca entender que las cosas suceden siempre por algo, que la vida es volátil y que bien, por trillado que parezca mi comentario, pasó lo que tenía que pasar... Y pasó lo que tenía que pasar para darnos cuenta de lo que estaba pasando... Pasó lo que tenía que pasar para abrir mi corazón y aferrarme a él. Para entender que debía amarme con mis defectos, con mis virtudes, y jamás anteponer a alguien a estos sentimientos, pasó lo que tenía que pasar para darme cuenta de que me estaba olvidando d...

Aquella estrella.

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Podría escribir libros enteros... A veces son 3, o son 2 o es una sola.. A veces se juntan o dispersan. Siempre tan perfectas, tan leales, tan enteras. Siempre tan naturales y espontáneas. Tan divertidas, tan ocurrentes y elocuentes, tan cultas y desatadas.. Tan adictas, tan adictivas, tan atrevidas, tan escondidas y tan exhibidas.. Siempre tan diferentes.. Disfrutan el jazz, disfrutan el rock o la salsa.. Son serias y en el silencio escandalosas. Fuertes y salvajes, frágiles y dependientes.. Siempre tan diferentes.. Pero siempre tan completas.. Se difuminan en el tiempo y aparecen de una en una.. Algunas mueren, se van, llegan todas juntas. Me esclavizan a las letras, me guardan en el alma, las conservo hasta en la mirada. Unas tan rebeldes y tan hirientes.. Otras tan dulces y complacientes. A veces es una, a veces no es ninguna.. Su conjunto es una estrella, mientras que sus manías se han vuelto mi motivo. Me abandona, me encuentra, me cuida, me des...

Fragmento de pensamiento natural en positivo.

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Esta noche quisiera escribir sobre, no lo sé, realmente no lo sé.. Y disculpen esta confusión, y esa incómoda manera en que hablo de mí en primera o tercera persona, creo que siempre han sido una serie de reflejos incómodos.. Uno siempre se siente mejor cuando habla del primo de un amigo, que de uno mismo. Y no sé ni siquiera la permanencia de este pensamiento, pues suelen ser efímeros, pero aun así, será redactado con la finalidad de rescatarlo. Hace algunas horas asistí a un café, vi un par de películas, que entre toda la fantasía que pudieran tener, sinceramente me dejaron algo inspirada, y mientras les veía me sentía alentada para escribir cientos de cosas, incluso pasé por ese curioso lapso en el que uno se siente capaz de todo, incluso mucho más capaz que los escritores de aquellas historias mejor pagadas que las mías, que terminan en un blog personal. Entonces, derivado de esto, pensé que tengo un blog por mero gusto, que nunca he deseado ensuciar en el lucro todas estas ...