Fragmento sobre mí.
En un mundo tan amargo, de vez en cuando se necesita un poquito de dulzor. Entre tantas prisas y desesperación, pausar y tomar aire por la ventana no está de más. Tengo una vida bastante común. Tengo 36 años y trabajo alrededor de 60 horas semanales, pocas veces sobrepaso el las pseudo permitidas por la ley. Mi trabajo consiste básicamente en validar un montón de números, que si bien, no tiene la mayor complicación, si conlleva cierto nivel de detalle y algún grado superior de concentración. Tal vez, algo de presión, pero no pretendo sentirme especial porque sé que soy una millonésima o billonésima, o quién sabe qué parte de este sistema. Suelo no hablar con nadie, hasta que me dirigen la palabra. Suelo no interrumpir porque detesto que me interrumpan. Suelo no separarme de las hojas de cálculo más que para ir rápidamente al baño, rezando se encuentre disponible cuando al fin me decido a ir, generalmente mucho más tarde de lo debido, arriesgando mis intestinos y vejiga, actuando estúpi...